Para ver la realidad con otros ojos -Alejandra Rivera Quintero

Esta no es mi historia. Esta es la historia de él, de un joven que dejó de ver con los ojos. Perdonen, lo que escribo no es un pleonasmo: es que, aunque él perdió la vista hace ya bastante tiempo,  al día de hoy es absolutamente capaz de ver con los dedos y con los oídos; es un observador crítico de la realidad social, es un ávido lector de textos filosóficos y un excelente escritor de ensayos académicos. Yo cuento esta historia solamente porque he tenido el privilegio de acompañarlo en su estancia en esta Universidad.

Su nombre es Daniel, nos conocimos en San Lorenzo Tezonco justo el día que vino a inscribirse al sorteo de ingreso a la Universidad. Recuerdo que esa tarde la fila de aspirantes era muy numerosa y la jornada de registro se antojaba interminable. Daniel cruzó la puerta y en ese mismo momento yo terminaba el registro de otro estudiante; me levanté para indicar que mi área de captura estaba disponible y fue cuando me di cuenta que Daniel, acompañado por un trabajador de Espacio Estudiantil, ingresaba a aquella oficina llena de gente, trazando líneas en el suelo con el bastón de apoyo. Me levanté y lo tomé del brazo, le di la bienvenida y lo acompañé a sentarse al lado de la computadora. Comenzamos su registro, le pregunté su nombre y su edad, su domicilio, su teléfono, la fecha y el lugar en donde concluyó el bachillerato. Él respondió rápidamente, con un acento de provincia –resulta que Daniel es originario de Chiapas. Me entregó un folder con sus documentos, todos bien ordenados; distinguía cada uno de ellos con el tacto y me preguntaba si correspondían a cada cosa que se solicitaba. Le pregunté la carrera y el plantel que solicitaba. Me contestó que deseaba estudiar Historia en la Del Valle. Registré en la computadora su solicitud y le conté que yo trabajaba ahí, le gustó escuchar lo que le dije sobre el plantel y sobre la Universidad; prometió que si salía sorteado, me iría a buscar para saludarme. Le entregué su número de registro y concluimos nuestra conversación, lo acompañé a la puerta y nos despedimos.

La fecha del sorteo llegó y Daniel fue afortunado; cuando empezó el semestre 2006-II Daniel acudió a la semana de inducción y a las evaluaciones diagnósticas que se aplican durante las primeras semanas. Me dio mucho gusto que él reconociera inmediatamente mi voz cuando me aproximé a saludarlo. Los profesores que aplicaron las evaluaciones diagnósticas se las ingeniaron para que Daniel pudiera realizar sus pruebas sin interrumpir al resto. Así comenzó la trayectoria académica de Daniel: en el programa de Integración cursó Matemáticas, el Taller de expresión oral y escrita y el de identidad, conocimiento y aprendizaje.

Al iniciar la primera semana de clases fui asignada como su tutora. En ese espacio, me enteré que Daniel trabajaba vendiendo periódicos, que se apoyaba con algunos compañeros para hacer sus lecturas y que en ocasiones no le alcanzaba el dinero para rentar una computadora y hacer sus tareas. En las tutorías supe también que Daniel perdió la vista gradualmente y que antes de entrar a la UACM había hecho estudios universitarios, pero los dejó porque ya comenzaba a perder la vista. En la tutoría pudimos elaborar juntos su ruta curricular y en ese proceso decidió que lo que en realidad quería estudiar era filosofía. Durante aquellos semestres Daniel trabajó en muchos aspectos; desde el reconocimiento de los espacios que el resto de sus compañeros dominaron antes, hasta ingeniosas maneras para hacer ecuaciones. Cada tarea, cada lectura y cada trabajo para Daniel implicaban el doble o el triple de esfuerzo, pero él continuó animado, feliz porque cada logro lo acercaba más al cumplimiento de sus objetivos.

En el 2008 yo dejé el plantel Del Valle y cambié mi adscripción a San Lorenzo Tezonco, pero continué visitando a Daniel para las sesiones de tutoría. Para ese entonces él ya participaba en los cursos de Letras Habladas y le habían facilitado algunos recursos para escribir en la computadora (guardo todavía el primer correo electrónico que él me escribió por su propia cuenta.), había aprendido a leer en sistema Braille y se incorporaba a la bolsa de trabajo de la Universidad.

Hoy Daniel cursa las materias del ciclo superior de la licenciatura de Filosofía e Historia de las Ideas, viene y va de plantel a plantel, lee con ayuda de un software especializado, tiene compañeros, amigos y profesores que lo respetan y admiran por su dedicación y empeño. Daniel siempre ha estado apoyado por mucha gente en Registro Escolar, en Servicios Estudiantiles, en los laboratorios de autoacceso, por el personal administrativo del plantel Del Valle, por los profesores del Programa de Integración y del Ciclo Básico, por el Programa de Letras Habladas y por los profesores de su licenciatura. Los que hemos acompañado su proceso sabemos que quizás, en otra Universidad, su esfuerzo no hubiera rendido los mismos frutos.

Daniel es un estudiante particular, las condiciones de vida que se le han impuesto no han sido un pretexto para cesar en sus intentos y de esta manera, a su ritmo, con sus capacidades, Daniel ha demostrado que puede ver más y mejor que otras personas que conservan el sentido de la vista. Yo cuento su historia con orgullo, aunque esos logros no son los míos, porque la UACM me ha dado la oportunidad de estar ahí presente para poder ver la realidad con otros ojos.

Anuncios

4 Respuestas a “Para ver la realidad con otros ojos -Alejandra Rivera Quintero

  1. Pingback: Para ver la realidad con otros ojos -Alejandra Rivera Quintero | ExpresaUACM

  2. Georgina Montelongo

    Alejandra:

    Un gusto saludarle. Quiero agradecerle desde mi corazón esta historia que me ha conmovido tanto. Sin duda Daniel , es una de las personas de mejor vista que conozco, porque ve con sus ganas, su entusiasmo y con muchas cosas más. Lo felicito a él y a usted, por enterarnos de su historia y de sus luchas. Seguro Daniel no solo llegará a su meta , sino que la trascenderá; como ha trascendido su falta de visión con alegría, perserverancia y amor por la vida.

    Atte.
    Georgina Montelongo L.

  3. Ernesto Rodríguez

    Mi estimado Daniel,…recuerdo aquellas tardes noches en Plantel Del Valle en la que tomábamos clases del ciclo básico. Las pláticas, los debates con él y Francisco. Algunas fiestecillas, reuniones. Las caminatas de regreso hacia el metro Zapata se hacían cortas, inolvidables.

    Nos separamos, Daniel a su carrera de Filosofía e Historia de las Ideas, yo a Ciencia Política, después encuentros esporádicos.
    Desde que conocí a Daniel y hasta la fecha, siento enorme admiración y respeto por uno de los mejores estudiantes que tiene mi adorada UACM.

    Saludos Alejandra Rivero, muy buen texto escrito sobre Daniel, me hizo revivir añoranzas de entrañables amigos y amigas, compañeros y compañeras y por supuesto de maestros y maestras que nos instruyeron en la formación académica.
    Gracias.

  4. Pingback: Felices 15 años, hermosa UACM! | ExpresaUACM

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

w

Conectando a %s